La vida social de los adultos mayores

La vida social de los adultos mayores

En We Care, tratamos muchos aspectos en el cuidado de nuestros residentes, desde su alimentación hasta la actividad física. Así como estos, la socialización es clave para el bienestar mental de las personas mayores. Nuestro Director Médico, Ricardo Jauregui, discutió este tema para un segmento en Radio Mitre. Habló sobre las consecuencias de la soledad, así como lo que sucede en las instituciones para apoyar a la persona a sentirse mejor.

 

La soledad en personas mayores

Ricardo comenzó hablando sobre la soledad: “Hay un país en el mundo que creó un Ministerio de la Soledad, que es Inglaterra. Obviamente, la soledad para nosotros es un gran tema por varias razones. Cuando una persona mayor está sola y está enferma, su cuidado es muy deficitario y habitualmente esto termina mal, pero no vayamos a ese extremo. Vayamos a alguien que simplemente está solo, ya que en las personas que se sienten solos hay evidencia científica que es un factor de riesgo cardiovascular. O sea, aumenta la mortalidad.”

“Ni hablar de la depresión, las tasas de depresión son mucho mayores. La depresión en personas de ochenta años es prevalente en más del treinta por ciento, lo que en salud es altísima. Estas personas deprimidas cuando están solas tienen más oportunidad de suicidio que las que no lo están.”

Hablando de la opción de la residencia y la resistencia que se puede tener, Ricardo opinó: “Estamos hablando de personas que cognitivamente estén bien. Obviamente que la institución, el hogar, el lugar, la residencia, la casa donde va ese adulto mayor tiene que tener ciertas características, eso está claro, y un poco digamos la dureza de la palabra geriátrico viene precisamente quizá porque durante mucho tiempo el concepto era que uno lo llevaba a un mal lugar, donde uno lo cuidaba mal o algo invisibilizado, negativo y todos los adjetivos que se nos ocurran al respecto.”

 

De la casa a la residencia

Sobre el ingreso a una residencia, Ricardo comentó: “Nosotros hablamos del síndrome de adaptación a la residencia porque hay personas que lo están planteando casi como un efecto que pasaba con los migrantes, porque en definitiva es dejar la casa, dejar la historia y pasar a una nueva instancia. En países como Estados Unidos, ellos se van de la casa muy temprano, entonces cuando se ven solos y terminan su etapa laboral, prácticamente eligen estar con pares donde hay un gran desarrollo o un gran negocio en el buen sentido. Una residencia es una oferta para las personas mayores que vuelven a un momento de la vida de convivencia entre pares, con servicio y que tiene que ver con estar más cuidado, con tener un sistema de ayuda o lo que fuera.”

Añadió que “al ingresar a una residencia propia cuando no es por una decisión propia, lo ideal es que sea una decisión consensuada. De hecho, en la Ciudad de Buenos Aires, la ley exige que la persona mayor acepte de su consentimiento para ir a un lugar así. Lo que pasa habitualmente es que, más allá del tiempo que le lleva a cada uno, hay un período de adaptación que es lógico donde realmente el equipo que lo recibe tiene que trabajar y hacer que sea lo más amable posible, amigable decimos nosotros”

“En ese momento donde se lo empieza a conocer, se trabaja mucho con lo que yo llamo preferencia personal. Se busca conocerlo, en qué le gusta, qué le hace mal, qué no quiere, qué quiere, cómo está, más allá de ir a lo técnico si está deprimido o no, y en base a eso se va trabajando la adaptación. Se trata de buscarles compañeros dentro del lugar, digamos que sean afines, que muchas veces hay algunos que encuentran su propósito y trabajan como líderes internos. Estos, cuando recibimos a alguien, se acercan, ayudan y facilitan el proceso naturalmente y eso es muy bueno, es muy positivo y hay que dejar que ocurra.”

 

La adaptación y las instituciones

“Los que se adaptan realmente la pueden pasar bien”, comentó nuestro Director Médico. “Ahí es donde se empieza a diferenciar las instituciones. Qué hacemos para que el que se adapta la pase bien. Yo estoy un poco más a favor de que nosotros tenemos que hacer de acuerdo a lo que la persona quiere hacer, y no imponerle cosas como participar en actividades para que no estén solos. Hay gente que quiere estar sola y la pasa bárbaro, leyendo, por ejemplo.”

“Yo fui el clásico médico geriatra y tuve la suerte o la oportunidad de conocer muchas instituciones en el mundo y me tocó dirigir el que es el lugar más grande del país, donde me di cuenta que sabía poco. Aprendí muchísimo. Distintas circunstancias hicieron que con el sueño de quienes son mis socios hoy pensáramos de que era hora de que Argentina se diera el gusto de tener una institución diferente.”

En cuanto a lo que nuestra institución puede ofrecer, expuso: “Nuestra institución se llama We Care Mitre. Realmente estamos muy contentos de este logro. Se recicló un viejo hotel de nueve pisos. Tiene una capacidad en forma individual, esto es un poco por experiencia que muchas veces los adultos mayores no quieren estar con otra persona que no conoce en la misma habitación y que lo higienicen, por ejemplo.”

Si bien todavía exista un nivel de rechazo a los geriátricos, en We Care queremos cambiar esta vista que se tiene hacia las residencias de adultos mayores. Nuestra prioridad es que ninguno de nuestros residentes se sienta solo, que estén cuidados y acompañados, y que puedan adaptar su vida social y personal como deseen en esta etapa de sus vidas. El sueño de nuestro equipo es acompañar a los adultos mayores que vivan en nuestras instalaciones en su viaje a través de la vejez.